Ante la "bomba nuclear" de la televisión
«Doy por supuesto que mis lectores están advertidos de que los medios mienten en casi todo lo que informan (porque nunca se puede mentir del todo: siempre “se miente con la verdad”, con “algo” de verdad). Lo único que quiero es contribuir a que los fieles de Cristo, mis hermanos, desarrollen armas de pensamiento crítico, para “ubicarse” en el mundo presente, a pesar de la espesa niebla de mentira que nos rodea.
Aunque esto no es de hoy, su profusión, y el impacto sobre la mente del espectador, en corto tiempo ha crecido exponencialmente. Y, así, del mismo modo ha crecido el poder de tales medios para tergiversar el real significado de los hechos. Dada la afición del hombre moderno a los mismos, se ha acrecentado la posibilidad de quedar embaucado por las “noticias” (a las que, de su raíz etimológica –notus: “patente”– no les queda nada). Creo no ser prejuicioso al asignar a los medios esa voluntad y ese poder de engaño... basta con leer los diarios, oír la radio o mirar televisión.
Este “análisis de las noticias”, esta lectura crítica de los medios informantes a fin de estar enterados de lo que realmente pasa en nuestro mundo, nos resulta vital a los fieles de Cristo. No para estar solamente “enterados” de lo que pasa sino, mucho más, para estar en condiciones de interpretar lo que pasa. Hay un sentido de los hechos históricos que nos es preciso descubrir. Las cosas no pasan “porque sí nomás”: hay un sentido de la historia. Un sentido –una ratio– que sabemos en qué consiste, a dónde va y en qué desemboca.»
Precio: $240
